#ATuLadoGen

Por Tatiana Arango M.

El decano de empresa y comunicación de la Universidad Internacional de la Rioja habló con LR sobre las ventajas de estudiar virtualmente.

¿Puede imaginarse que en un futuro las universidades físicas dejen de existir y todas las clases se hagan de forma virtual? Esa ya es una realidad para muchas instituciones, como la Universidad Internacional de la Rioja (Unir), cuyo eslogan es “la universidad en internet”.

Las ventajas de este tipo de instituciones van más allá de poder estudiar y trabajar al tiempo y no tener que viajar grandes distancias para asistir a clases, como lo señaló su decano de Empresa y Comunicación, Pablo Cardona, quien agregó que los estudiantes de universidades online están más preparados para los desafíos actuales.

Usted conoce y ha tratado durante años el tema de los modelos de gestión. ¿Cómo debe gestionarse el talento de una empresa en este momento, en el que los salarios son más emocionales y en el que los millennials no creen que deben permanecer en una organización por mucho tiempo?

Hay que tener en cuenta que el empleado moderno empieza hace un siglo exactamente. El 3 de abril de 1919 España fue el primer país no comunista que aceptó una ley de trabajo de ocho horas para el empleado y de 48 horas semanales. Este acto da inicio al empleado moderno: una persona que sale a trabajar y vuelve a su casa después de la jornada. La primera tipología de empleado moderno es el subordinado, que no se separa mucho de lo que era un siervo o un esclavo, porque en esas horas de trabajo hace lo que le ordena el jefe, que se comporta como un amo.

Hasta que aparece una ruptura, cuando a mediados del siglo pasado, Peter Drucker inventa lo que son los objetivos. Desde ahí empezamos a hablar de la dirección por objetivos, en el que tienes que cumplir unos resultados. Llega un momento en el que ya no se llaman subordinados, sino colaboradores. Pero los objetivos tienen problemas, general silos: los departamentos no se hablan entre ellos y la gente se cubre, cumple sus objetivos pero no hace nada más.

A finales de siglo se puso de moda que las empresas hablaran en términos de misión y valores, porque un equipo solo existe cuando se comparte una misión. El problema es que tampoco funciona, porque las compañías tienen una misión y valores como una pegatina en la web. Pero esto está cambiando con esta generación de millennials, que no quieren ser subordinados ni colaboradores. Es un nuevo tipo de empleado. Es gente que no tiene que estar en una misma empresa ni toda la vida ni por un momento, que valora muchísimo la flexibilidad, quieren libertad, empoderamiento y retos que tengan un valor social.

Durante todo un siglo el empleado siempre buscó seguridad, pero este nuevo empleado es un nuevo tipo de encaje, con sentido social, con un reto. El reto es el valor fundamental de esta generación.

¿Se puede decir que las empresas deben atraer a sus nuevos trabajadores como atraen a inversionistas o a accionistas?

Esta nueva generación, sin saberlo, está empezando a cambiarlo todo. Vas a empezar a atraer talento mientras hagas proyectos interesantes y no si estás interesado solo en ordeñar la vaca. Esto tiene que ver con la transformación digital totalmente, porque ha dado un espacio en el que yo entro cuando quiera a participar y dejo de hacerlo cuando se me plazca. Las empresas tienen que atraer a los millennials como a los inversionistas. A este nuevo tipo de trabajadores yo le llamo contribuidores, gente que necesita estar en un proyecto de contribución, necesitan entender cuál es su papel, necesita sabe que está haciendo algo con un fin. Tendrán que cambiar las empresas.

Usted habla de que es necesario un upgrade en el liderazgo y de un liderazgo 3.0. En ese sentido, ¿cuáles son las tres cualidades que debe tener un jefe hoy?

Esta nueva forma de entender el liderazgo se separa de la jerarquía. Puedes ser un líder transformacional o visionario, pero es un liderazgo desde arriba. Es un líder que genera sentido de misión, que es ejemplo de ese sentido de misión y tercero, es capaz de rodearse de gente ilusionada por ese proyecto. El líder no necesariamente es el que tenga más rango, sino que es el que encarna un proyecto específico.

¿Qué papel tiene el feedback en esta generación?

El feedback es un tema de millennials. Es un mundo virtual, que nos diferencia del real, y en este mundo, hay que estar conectado. Esto significa que estoy en constante contacto con las personas que al menos me envían un emoticon. Por eso, cuando una empresa dice que va a hacer una evaluación del desempeño cada año, les parece demasiado tiempo. Por eso, hay empresas con plataformas que hacen feedbacks 360 continuos. A los jóvenes les gusta esto. No tiene sentido dar un bono cada año cuando ni siquiera sabes por qué es, estas te van dando cada semana una recompensa.

¿Cómo prepara una universidad virtual a sus estudiantes para estos nuevos desafíos?

La realidad virtual es la más real. Cuando estamos enseñando online, estamos enseñando cómo es la vida. Ahora la gente no aprende en un cuadrado con una silla y una pizarra verde. En la realidad la gente vive, trabaja y aprende en un entorno abierto.

¿Se podría decir que una universidad virtual prepara a los estudiantes para lo que requiere la nueva economía? ¿Por qué?

Las universidades virtuales pueden preparar mucho mejor a la fuerza laboral. En online se puede hacer mucho más, porque en clase hay un límite de tiempo, la gente no habla mucho.

Nosotros tenemos la posibilidad de tener prácticas virtuales. Puedes estar en Bogotá haciendo un MBA y hacer unas prácticas con Telefónica España sin salir de aquí porque Telefónica no tiene espacio para que todo el mundo venga a sus oficinas de Madrid, y lo que sí tiene es datos. Necesita gente que analice esos datos y para eso no necesita llevar a la gente al edificio de la Gran Vía. El encaje que podemos hacer de estudio y trabajo en el mundo virtual es gigantesco.

¿Las universidades serán exclusivamente virtuales?

Eso será un proceso, pero en unos 20 o 50 años. Hay que tener un poco de perspectiva histórica. Las universidades empiezan como una necesidad para los estudios religiosos, pero desayunaban, comían, dormían y estudiaban en el mismo lugar. Cuando empezaron a no caber los estudiantes en los dormitorios, tenían que vivir por fuera. Hubo una polémica de cómo esta gente iba a aprender. Este mismo cambio de paradigma tiene las mismas resistencias. Las universidades presenciales tienen el peligro de convertirse en anécdotas. Cuando la gente se dé cuenta que puede trabajar, hacer sus actividades y estudiar al mismo tiempo a través de una universidad online, va a dejar de ir a una caja de cemento.

Podemos ayudar a las universidades a la formación de profesores para doctorados, que no habrían podido realizar el doctorado sin una universidad online, que les brinda flexibilidad. En nuestra universidad el mundo no tiene fronteras.

Fuente: La Republica

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