En la Psicología, estrés suele hacer referencia a ciertos acontecimientos en los cuáles nos encontramos con situaciones que implican demandas fuertes para el individuo, que pueden agotar sus recursos de afrontamiento. Ser consciente de los detonantes del estrés y regular las respuestas son algunas de ellas.

Todos los trabajos tienen una carga de tensión laboral ocasional, más el picante que se encarga de retar la mente en momentos claves. Sin embargo, cuando este se torna en algo cotidiano y prolongado podría convertirse en un problema que afecta todos los ámbitos de tu vida. Desde lo personal hasta lo social, desde el sexo hasta el peso, incluso, la productividad de tu empresa se vería afectada. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las razones más comunes del estrés laboral pueden ser el exceso o la escasez de trabajo, los horarios inflexibles, la inseguridad profesional, las malas relaciones en la compañía o la falta de apoyo familiar.

Cuando estos episodios se prolongan en el tiempo pueden convertirse en el Síndrome de Burnout, del que cada 40 de 100 trabajadores son víctimas, según estudios, y que se conoce también como desgastarse profesionalmente o quemarse en el trabajo. “Esta afección se produce por enfrentarse a largos periodos estresantes en el trabajo. La persona pierde progresivamente la energía, el propósito laboral y se afecta la condición física y emocional, lo que genera incapacidad”, explica la psiquiatra María Isabel Restrepo. De acuerdo con la especialista, esto conlleva deterioro en las relaciones, ansiedad y dificultad para concentrarse, insomnio, cansancio abrumador, enfermedades gastrointestinales, alteraciones en el peso, dolores musculares y migrañas, pero especialmente, disminución en la calidad del trabajo y en la cantidad que puede asumir.

Un lider tenso, problemas a la vista…

De acuerdo con la coach Blanca Sánchez, estas situaciones pueden evadirse en la mayoría de los casos, pero todo depende de cómo lo asuman los directivos y se lo transmitan a su equipo de trabajo. “Un líder estresado afectará casi el 50 por ciento del clima laboral. Las emociones son contagiosas y las personas de mayor rango en la organización irradian su estado emocional a quienes la rodean, disminuyendo su desempeño y transmitiéndoles la sensación de estrés por medio de la activación de las neuronas espejo”, explica Sánchez, especialista en neuroliderazgo.

¿Es el jefe? Tenga buenas prácticas

Para las cabezas de los equipos, imprescindible trabajar cada día en la regulación emocional y cognitiva, ya que con esta competencia, el líder generará un mayor espacio mental para el análisis estratégico, clave a la hora de guiar a sus colaboradores. Además, logrará tener atención focalizada en cada actividad que realice, lo cual se convertirá en un modelo para su equipo.

Aprender a ser consciente de los detonantes del estrés y regular las respuestas, poder pasar del modo reactivo al modo de réplica efectiva, regulando las emociones y modificando las actitudes automáticas, incrementará notablemente la capacidad de efectividad y se mantendrá viva la pasión por las tareas del día a día, al verlas como retos y no como obstáculos.

La especialista en neuroliderazgo recomienda practicar Mindfulness (atención plena), una técnica psicológica de regulación cognitiva desarrollada en la Universidad de Massachuset por el profesor Jhon Kabat Zinn. “Ésta integra los conocimientos provenientes de la meditación zen con estrategias surgidas de la neurociencia aplicada. Consiste en concentrarse en lo que uno está haciendo, eliminar distracciones y aprender a controlar la atención de la mente”, explica Sánchez, quien trabaja estas terapias en su empresa Mente Sana. ¿Qué ganas al ponerla en práctica? Reducir el ruido mental y estimular la creatividad, el manejo de emociones y la satisfacción, independientemente de su dificultad.

Las causas del desgaste profesional

Elevadas autoexigencias: fijarse metas más allá de las capacidades reales y sacrificar la calidad de vida, las relaciones afectivas y los hobbies por alcanzar la tan anhelada perfección. Los retos que la vida moderna les impone a las personas son asimiladas como mandatos divinos, a los cuales hay que responder a cualquier precio. Así, aparece la afección del sueño, la baja en las defensas, los trastornos de ansiedad, los ataques de pánico y el tan frecuente queme del profesional.

Bajas estrategias de afrontamiento: la mayoría de las personas crecimos en un entorno de analfabetismo emocional, sin saber definir lo que sentimos y sin tener herramientas para regularlo. En la actualidad, la capacidad de trabajar bajo presión y la regulación emocional son las competencias más deseadas por los psicólogos en los procesos de selección de personal. Lograr esto es necesario, ya que a mayor rango, mayor necesidad inteligencia emocional y social.

Evite a toda costa

Si se siente identificado con estas situaciones, seguro está atravesando por una temporada de estrés. Reconózcalas y sea cociente.

1- El síndrome del piloto automático: realizar una actividad sin conciencia de las razones para llevarla a cabo. Esta baja atención reduce la efectividad notoriamente, ya que durante el 46 por ciento del tiempo que estamos despiertos pensamos en algo diferente a la acción que estamos llevando a cabo, lo cual hace que nuestra mente se mueva del pasado al futuro sin tener un control sobre ella. Esto genera incertidumbre e incrementa los niveles de ansiedad.

2- Autodiálogo negativo: no voy a alcanzar, tengo demasiadas cosas por hacer, es terrible o no puedo. La comunicación interna que sostenemos con nosotras mismas se convierte en un detonante al generarnos una sensación de baja capacidad y de falta de control ante los retos cotidianos.

3- Multitarea: realizar varias actividades de manera simultánea afecta el buen funcionamiento del cerebro. Un estudio realizado por la Universidad de Sussex determinó que aquellos que practicaban el multitasking de forma recurrente, tenían menor densidad de materia gris en una zona del cerebro encargada del control cognitivo y emocional, la corteza cingulada anterior. Esto se ve reflejado en la impulsividad y divagación mental características de las personas que presentan elevados niveles de estrés.

Estrés laboral

Desde la entrada en vigor de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, en 1995, se ha dado un impulso a los aspectos relacionados con la Salud Laboral, entre los factores desencadenantes de distintos problemas de salud, deterioro de las relaciones interpersonales, absentismo y disminución de la productividad, se encuentra el estrés.

La Comisión Europea, a través de la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y Trabajo (1999) ha realizado un estudio sobre el estrés laboral en el que concluye que el 28% de los trabajadores europeos padece estrés y el 20% burnout (se sienten “quemados” en su trabajo), siendo los sectores más afectados los trabajos manuales especializados, el transporte, la restauración y la metalurgia.

Los altos costes personales y sociales generados por el estrés laboral, han dado lugar a que organizaciones internacionales como la Unión Europea y la OMS insistan cada vez más en la importancia que tienen la prevención y el control del estrés en el ámbito laboral.

Fuente: Eltiempo

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